lunes, 5 de mayo de 2014

Romper

Noches especiales, fechas señaladas
infeliz destino el que te lleva
a los momentos más nostálgicos
de sitios a los que no quieres volver.

Un paso atrás, un minuto menos,
las últimas palabras de los más cercanos
que a su vez son los que más se alejan
sin mirar atrás.

Un solo instante, en cada detalle
que te haga volver a recuperarte,
volver a recuperarlos
de tan vacío que se ha quedado tu mundo.

Te ves en el espejo, buscando otro rostro,
el de alguien feliz, una sonrisa bordada,
pero encuentras tu misma desolación,
es tu desgana la que te gobierna.

El último refugio, las letras.
Escribir a quien no está,
escribir a quien aún no ha llegado,
escribir a quien jamás aparecerá.

La pescadilla que se muerde la cola.
La canción perfecta jamás interpretada.
El último beso que nunca se dará.
La soledad de tu única compañía.

Sólo queda desaparecer.
No necesitar a quien no te quiere.
No decepcionar a quien no te necesita.
No idealizar a quien te quiere.

Pero las quemaduras de la Luna
jamás se apiadaron del perro callejero.

Por eso les escribes a las causas perdidas.
Hasta que un día el perro callejero
abandone vuestros días grises,
cansado ya de fracasar
al querer llenaros de color el alma.

La historia de no sobrevivir
viviendo sobrevalorado
por los mismos con quienes tú mismo
te sabes apartado.


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