miércoles, 12 de septiembre de 2012

Ilusiones


Abro los ojos,
veo otra figura
postrada a los pies de mi cama,
de aspecto desganado,
descuidado,
impasible,
y caigo en la cuenta
de que soy yo.

Siempre he sido yo,
los días,
las noches,
el sol y las estrellas,
el hambre y el sueño.
Siempre yo.

El preso tuerto
En la prisión de los ciegos.

El culpable de tus sonrisas,
que vende sus besos
por un poquito más de tiempo
para vivir,
para sobrevivir.

Miro al fondo de mis ojos,
el abismo me consume,
me lanzo al vacío,
al pozo sin fondo.

Donde crece un inmenso jardín,
con barba en lugar de hierba,
y que cada pelo representa
una flor marchita,
un beso no robado,
y una lágrima precipitada.

Ojos penetrantes,
que ven,
miran,
y observan a la vez.

Una mirada perdida,
marchita,
que hace que el tiempo
pase más despacio,
y más pesado,
sobre su oscuridad.

1 comentario :

  1. No encuentro palabras, tan bonitas, para expresar lo que he sentido al leerla......¡¡¡ preciosa !!!

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