martes, 5 de junio de 2012

Envidias de la madrugada


Se acabaron las contemplaciones.
Tú te pierdes,
yo no existo.
Tú te expandes.
yo me muero.

Se acabó el volar distinguido
de blancas palomas al vuelo.

Se acabaron las tristezas dulces
de la luna,
aburrida ya
de entretener a las estrellas
que la ignoran cual blasfemia.

El viento dejó de gemir.
ya nadie le toca.
nadie le acaricia,
ni la brisa le eriza.

Se acabaron las noches ciegas,
a tientas maquillando
con mis labios,
en tu cuello,
medio corazón.

Ahora los pájaros sólo te cantan a ti,
y te elevan alto.
Tan alto,
que las nubes
llueven de la envidia.

El pellizco de la vida
sólo te muerde a ti.
Te recuerda, entre susurros
al  oído,
dulcemente
quien eres.

Y ni las rocas del camino te tumban,
ni animales te dominan,
ni cascadas te precipitan.

Corre,
como sólo tú sabes,
lejos.
Tan lejos,
que el propio camino
se te quede corto,
sobre los límites
de tu imaginación.


2 comentarios :

  1. ... y esta también me gusta.

    Cada vez son más bonitas, con más "sentimiento". ;)

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  2. Me parece que con esta se te han puesto los pelos de punta incluso a tí......¡¡¡¡ preciosa cariño...!!!!

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