viernes, 30 de marzo de 2012

Una rosa



Una rosa,
fresca.
Bien tratada por los años.
Un recuerdo,
nítido.
Desgastado por el uso que de él se hace.
Pierde su aroma,
su frescura.
Restos de una historia aferrados con dureza a la vajilla,
pero cederán.
Y no habrá nada en el plato.
Quedará reluciente,
ilusionado.
Dispuesto a quiere portar otro manjar.

Abre los ojos,
ve aún restos en él.
No se van.
No volverán.

Alma enjaulada en ese recuerdo casi real,
efímero.
Como tinta presa
en esa pluma que ya no quiere escribir.
Como máquina de escribir,
bajo una capa de polvo,
con el guión a medias
de una bella historia inacabada.
Como unos labios cortados,
no por la llegada del frío,
sino por la falta de besos que los nutran.

De nuevo abre los ojos,
pero ahora despierta.
Nota calor en su interior,
como niño en brazos de su madre.
Irradia cariño.
Huele como saben los besos robados de un anochecer primaveral.
Siente el silencio que les arropa
después de hacer el amor con la luna llena.
Su cara es un poema,
escrito por alguien que apenas entiende de poesía.
Donde el desencuentro del sol y la luna deja entrever la noche estrellada,
escrita con los versos del cielo más azul.

A la espera de que le regalen otro viaje al cielo.
Una vez más.



3 comentarios :

  1. Simplemente genial tío, creo que muestra un sentimiento bastante oculto en algunas ocasiones pero que lo plasmas de forma muy nítida.
    Estupendo ;)

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  2. Sencillamente fabulosa.....me gusta mucho....

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